Nick Fuentes
Nick Fuentes niega su propia identidad étnica, se burla de su propia cultura y dice que “no es lo suficientemente blanco”. Afirma que los hispanos están destruyendo a América al emigrar a EE. UU. y que representan una amenaza demográfica. También promueve un nacionalismo católico de supremacía blanca que excluye a hispanos. Siguiendo esta lógica, Pacheco no debería estar en Estados Unidos. La realidad es que Nick Fuentes no es un verdadero cristiano que, al igual que Pacheco, se le conoce por su doble discurso o lenguaje.
En cambio, el verdadero cristianismo insiste en tener una buena y eterna relación no solo con Dios primeramente, sino también con aquellos que son diferentes a nosotros, pues en Cristo no hay separación racial, social o sexual, ya que todos somos uno en Él (Gálatas 3:28).
El punto no es estar políticamente correcto, sino espiritualmente correcto con el Señor. Soy conservador, pero eso no garantiza la salvación a nadie. Además, el cristianismo te ofrece algo mejor que lo que Nick o Pacheco te ofrece: te libera del odio para darte inefable paz, una vida estable, una familia espiritual, amor permanente, valor intrínseco y un propósito en la vida. Así que en vez de convertirte en lo que odias, conviértete en un hombre firme que no esté desesperado por justificar su valor a otros porque ya estás valorado por Aquel que sabe sus más secretos fracasos, pero que, como quiera, los ama.
En palabras de J.P. Martínez, “No sigas influencers. Sigue a Cristo. Ten cuidado con el alcohol y la concupiscencia. Pero, sobre todo, ten cuidado con la blasfemia. Nadie es perfecto, es verdad. ¿Pero cómo tomará el Señor a aquellos que usan Su nombre en vano? No se es hombre por el trago. Un verdadero hombre, bíblicamente hablando, tiene que ver con principios de responsabilidad, dominio propio [templanza] y sujeción al señorío de Cristo, entre otros.
La valentía, el coraje y la vitalidad masculina están vinculados en la Biblia a tener un carácter donde el fruto del Espíritu se pueda experimentar. No tiene nada que ver con ser bravucón, intransigente ni contencioso.
El mundo está lleno de eso.” En fin, ponga su esperanza en el evangelio y no siga a hombres, “porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que, teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.” (2 Timoteo 4:3-4)