Algunos se apartarían de la fe, escuchando a espíritus engañadores y doctrinas demoníacas (1 Timoteo 4:1). Esta generación ha presenciado la proliferación de «visitantes celestiales» y falsas doctrinas que adoptan quienes se declaran cristianos, aunque sus mensajes contradigan la Palabra
de Dios. La canalización, la brujería, el yoga, los psíquicos, etc., también han ganado popularidad, aunque están prohibidos por Dios (Deuteronomio 18:10-12).