Las enfermedades mortales (que la Biblia llama pestes) serían comunes (Mateo 24:7; Apocalipsis 6:8). Enfermedades emergentes como el SIDA, el ébola, el virus Hanta, el dengue, el virus del Nilo Occidental, el SARS, la gripe aviar, etc., subrayan este hecho. Irónicamente, hace apenas unas décadas algunos científicos pronosticaban que los avances en la medicina podrían pronto erradicar enfermedades mortales.