Los hombres se amarían a sí mismos (2 Timoteo 3:12). Esta generación, como ninguna otra, se considera a sí misma por encima de todo. El amor propio, la autoestima, la autosuficiencia y la autogratificación son fomentados por los medios de comunicación, las escuelas, los psicólogos, etc. En contraste, Jesús enseñó la abnegación. Incluso muchas iglesias hoy predican el mensaje de sentirse bien consigo mismo.