Costado traspasado
Costado traspasado
Durante su juicio ante el SanedrĆn, algunos lo acusaron de haber amenazado con Ā«destruir este templo hecho a manoĀ» y que en Ā«tres dĆasĀ» construirĆa Ā«otro, no hecho a manoĀ» (Marcos 14:58). AĆŗn mĆ”s importante es la respuesta de JesĆŗs a los judĆos de JerusalĆ©n que lo cuestionaron por volcar las mesas de los cambistas en el Templo:Ā
Los judĆos le preguntaron entonces: «¿QuĆ© seƱal nos muestras para hacer esto?Ā». JesĆŗs les respondió:Ā Ā Ā«Destruyan este templo, y en tres dĆas lo levantaré». Los judĆos entonces dijeron: Ā«Se han necesitado cuarenta y seis aƱos para construir este templo, Āæy tĆŗ lo levantarĆ”s en tres dĆas?Ā». Pero Ć©l hablaba del templo de su cuerpo (Juan 2:18-21).Ā
Si avanzamos rÔpidamente hasta el final del Evangelio de Juan, algo ocurre durante la crucifixión de Jesús que arroja un último rayo de luz sobre la identidad de Jesús. Inmediatamente después de su fallecimiento, uno de los soldados romanos le atraviesa el corazón con una lanza para asegurarse de su muerte. Al hacerlo, ocurre algo misterioso:
Ā
Como era el dĆa de la Preparación, para evitar que los cuerpos permanecieran en la cruz elĀ Ā sĆ”bado (pues ese sĆ”bado era un dĆa solemne), los judĆos pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los llevaran. Entonces los soldados vinieron y quebraron las piernas del primero y del otro que habĆa sido crucificado con Ć©l; sin embargo, cuando llegaron a JesĆŗs y vieron que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas. Pero uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua. El que lo vio da fe de ello; su testimonio es verdadero, y sabe que dice la verdad, para que ustedes tambiĆ©n crean. (Juan 19:31-35)
Obviamente, algo significativo acaba de suceder. En ningĆŗn otro pasaje Juan interrumpe su Evangelio de esta manera para insistir firmemente en que lo que dice se basa en el testimonio de testigos oculares. Entonces, Āæpor quĆ© insiste con tanta insistencia en que la Ā«sangre y el aguaĀ» fluyeron del costado de JesĆŗs crucificado y que Ā«el que lo vioĀ» dice la verdad? ĀæQuĆ© habrĆa significado este fluir de sangre y agua del costado de JesĆŗs en un contexto judĆo del siglo I?Ā
Para responder a la pregunta, tenga en cuenta que JesĆŗs fue ejecutado no solo en cualquier momento, sino durante la fiesta judĆa de la Pascua (Juan 13:1). En nuestros dĆas, se ha convertido en costumbre para los judĆos (y muchos cristianos) conmemorar la cena de Pascua (conocida como SĆ©der) en cualquier parte del mundo. Sin embargo, en el siglo I d. C., no se celebraba asĆ. En la Ć©poca de JesĆŗs, la Pascua no era simplemente una comida; era un sacrificio. Y los sacrificios solo podĆan ofrecerse en la ciudad de JerusalĆ©n. Debido a este requisito, una vez al aƱo un gran nĆŗmero de judĆos viajaba a la ciudad de JerusalĆ©n para sacrificar el cordero pascual en el Templo. De hecho, Josefo, quien fue sacerdote en el siglo I d. C., explica el sacrificio de los corderos pascuales de la siguiente manera:Ā
AsĆ que estos Sumos Sacerdotes, al llegar su fiesta, llamada la Pascua, cuando ofrecĆan sus sacrificios, desde la hora novena hasta la undĆ©cima, hallaron que el nĆŗmero de sacrificios era de 256.500; lo cual, considerando no mĆ”s de diez personas en esa fiesta juntas, suma un total de 2.700.200 individuos puros y santos. (Josefo, Guerra, 6.423-37)Ā
La mayorĆa de las personas modernas nunca han visto sacrificar un solo cordero, Ā”y mucho menos decenas de miles! Este contexto es importante para comprender lo que le ocurre a JesĆŗs en la cruz debido a la forma en que se eliminó la sangre de los corderos pascuales. PiĆ©nsenlo: si se sacrificaron miles de corderos en el Templo en un solo dĆa, Āæadónde fue a parar toda la sangre?Ā
SegĆŗn una antigua tradición judĆa, antes de que el Templo fuera destruido en el aƱo 70 d. C., la sangre de los sacrificios solĆa ser vertida en un desagüe que fluĆa debajo del altar del sacrificio para fusionarse con un manantial de agua que fluĆa de la ladera de la montaƱa sobre la que se construyó el Templo:Ā
En la esquina suroeste [del Altar] habĆa dos agujeros, como dos fosas nasales estrechas, por donde la sangre que se vertĆa sobre las bases oeste y sur corrĆa y se mezclaba en el canal de agua, desembocando en el arroyo de Cedrón. (MishnĆ” Middot 3:2)Ā
AsĆ que, en la Ć©poca de JesĆŗs, si te acercabas al Templo durante la fiesta de la Pascua desde la posición estratĆ©gica del Valle de Cedrón, ĀæquĆ© habrĆas visto? Un torrente de sangre y agua que fluĆa de la ladera del Monte del Templo.
Al tener presente este contexto judĆo del siglo I, cobra sentido de repente el enfoque de Juan en la sangre y el agua que brotaron del costado de JesĆŗs. Este pequeƱo detalle sobre su muerte revela, de hecho, algo profundamente importante sobre quiĆ©n es realmente JesĆŗs. No es solo el Hijo mesiĆ”nico de Dios; es el verdadero Templo.
En otras palabras, JesĆŗs es la morada de Dios en la tierra. Porque eso era el Templo para un judĆo del siglo I. Como dice el propio JesĆŗs en otro lugar: Ā«El que jura por el Templo, jura por Ć©l y por quien lo habitaĀ» (Mateo 23:21).
Dado este contexto judĆo del siglo I, la perforación del costado de JesĆŗs tras su muerte revela que Ćl era la presencia de Dios en la tierra. Su cuerpo era el verdadero Templo. Por eso, JesĆŗs responde en otro pasaje a las acusaciones de los fariseos de quebrantar el sĆ”bado con la siguiente impactante declaración:Ā
ĀæNo han leĆdo en la ley cómo en el sĆ”bado los sacerdotes en el templo profanan el sĆ”bado, y son inocentes? Les digo que algo mayor que el templo estĆ” aquĆ. (Mateo 12:5-6)Ā
ĀæCómo puede JesĆŗs decir semejante cosa? Para un judĆo del primer siglo, ĀæquĆ© podrĆa ser mayor que el Templo? ĀæQuĆ© podrĆa ser mayor que la morada de Dios en la tierra? Solo Dios mismo, hecho carne.Ā
Y si JesĆŗs es el verdadero Templo de Dios, la presencia viva de Dios en la tierra, eso significa que su muerte en la cruz no fue simplemente otra ejecución sangrienta. Si su cuerpo es el verdadero Templo de Dios, el verdadero lugar del sacrificio, entonces el verdadero altar del que brotan la sangre y el agua es su corazón. Eso es lo que hace que la crucifixión sea redentora.Ā
Como lo habrĆan entendido los judĆos del primer siglo, segĆŗn el Antiguo Testamento: Ā«El odio despierta contiendas, pero el amor cubre todas las ofensasĀ» (Proverbios 10:12). O, como lo expresa el apóstol Pedro: Ā«El amor cubre multitud de pecadosĀ» (1 Pedro 4:8). Y si esto es cierto, entonces la crucifixión de JesĆŗs, por la cual ofreció voluntariamente Ā«su vida en rescate por muchosĀ» (Marcos 10:45), lo cambia todo. Porque si el amor cubre multitud de pecados, entonces el amor divino, el amor infinito, cubre una plĆ©tora infinita de pecados. Incluso tus pecados. Incluso mis pecados. Ā”Esto es lo que profundamente indica la evidencia profĆ©tica del costado traspasado de Jesucristo!Ā
De hecho, eso fue lo que convirtió a los primeros cristianos judĆos (y, de hecho, a los primeros paganos). Por eso, el apóstol Pablo, tras su conversión, escribió estas palabras:Ā
Nosotros predicamos a Cristo crucificado, piedra de tropiezo para los judĆos y locura para los gentiles; pero para los llamados, tanto judĆos como griegos, Cristo, poder de Dios y sabidurĆa de Dios. Porque la necedad de Dios es mĆ”s sabia que los hombres, y la debilidad de Dios es mĆ”s fuerte que los hombres. (1 Corintios 1:23-25)