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Adán es Dios
Después de que Brigham Young condujera a los Santos de los Últimos Días al Valle del Lago Salado, en Utah se desarrollaron y proclamaron públicamente doctrinas y prácticas que habían permanecido ocultas o que todavía no habían sido presentadas abiertamente ante la mayoría de los miembros.
La poligamia no comenzó con Brigham Young ni después de la llegada a Utah. La propia Iglesia mormona reconoce actualmente que José Smith introdujo secretamente el matrimonio plural entre algunos miembros durante la década de 1840, en Nauvoo. Sin embargo, fue en agosto de 1852 cuando los dirigentes mormones reconocieron públicamente por primera vez que muchos miembros practicaban el matrimonio plural. Entre 1852 y 1890, la poligamia fue practicada y defendida abiertamente en Utah como una revelación procedente de Dios. (Iglesia de Jesucristo)
Ese mismo año, el 9 de abril de 1852, Brigham Young pronunció uno de sus discursos más controvertidos. En él enseñó que Adán había venido al Jardín de Edén con un cuerpo celestial, acompañado por Eva, una de sus esposas; que había ayudado a organizar la tierra; que era Miguel el arcángel y el Anciano de Días; y que era «nuestro Padre y nuestro Dios».
Esta enseñanza posteriormente fue conocida como la doctrina Adán-Dios.
¿Qué enseñó realmente Brigham Young?
Brigham Young declaró:
«Él es nuestro Padre y nuestro Dios, y el único Dios con quien tenemos que ver».
—Journal of Discourses, tomo 1, págs. 50-51.
El registro original del Journal of Discourses, conservado en las colecciones de la Universidad Brigham Young, contiene este discurso bajo el título relacionado con «Adán, nuestro Padre y nuestro Dios». (Colecciones Digitales)
Brigham Young no se limitó a decir que Adán era padre de la humanidad en el sentido de ser el primer hombre. Enseñó que:
Adán había existido previamente como un ser celestial.
Adán y Eva habían venido desde otro estado de existencia.
Adán había participado en la organización de esta tierra.
Adán era el padre de los espíritus que vendrían a este mundo.
Adán era el Dios relacionado directamente con esta humanidad.
Adán era el padre de Jesucristo en la carne.
Algunos defensores modernos del mormonismo intentan reinterpretar sus palabras afirmando que Brigham solamente quiso decir que Adán era un dios subordinado, un padre representativo o el gobernante de esta tierra bajo la autoridad de otro Dios. Sin embargo, sus declaraciones posteriores no permiten reducir su enseñanza a una simple expresión honorífica.
En 1873 declaró:
«Dios me reveló […] que Adán es nuestro Padre y nuestro Dios».
También afirmó que Adán estaba a la puerta y poseía las llaves de la vida eterna y de la salvación para todos sus hijos. El discurso fue pronunciado el 8 de junio de 1873 y publicado en el Deseret News el 18 de junio. (bhroberts.org)
Esto ocurrió veintiún años después de su primera declaración pública de 1852. Por tanto, no puede presentarse honestamente como una frase aislada, un error momentáneo del taquígrafo o una expresión mal entendida que Young corrigió posteriormente.
No fue una opinión pronunciada una sola vez
El problema no consiste solamente en una declaración controvertida. Brigham Young continuó desarrollando la doctrina a lo largo de su presidencia.
Los registros históricos contienen alrededor de veinte discursos en los que aparece enseñando diferentes aspectos de la doctrina Adán-Dios. Incluso publicaciones apologéticas favorables a la Iglesia mormona reconocen que Young pareció enseñar en repetidas ocasiones que Adán era Dios el Padre. (FAIR)
En su declaración de 1873, Brigham no dijo:
«Esta es una especulación personal».
Tampoco dijo:
«Puedo estar equivocado».
Dijo que era una doctrina que él había revelado a los miembros y que Dios se la había revelado a él. (bhroberts.org)
Por eso, el problema no puede resolverse sencillamente diciendo que todo profeta puede tener opiniones privadas. Young presentó esta enseñanza públicamente, como presidente de la Iglesia, ante los miembros, y atribuyó su origen directamente a una revelación divina.
La doctrina fue respaldada por otros dirigentes
Brigham Young no fue el único dirigente que promovió ideas relacionadas con Adán-Dios.
Heber C. Kimball, primer consejero de Brigham Young, declaró:
«Hay un solo Dios que pertenece a este pueblo […] el primer hombre».
Después dijo que ese primer hombre había enviado a su propio Hijo para redimir al mundo. (jod.mrm.org)
La interpretación natural de sus palabras es que el «primer hombre», Adán, era el Dios de esta tierra y que Jesucristo era su Hijo.
James A. Little declaró en una reunión de autoridades mormonas en las Islas Británicas:
«Si se me dice que Adán es nuestro Padre y nuestro Dios, simplemente lo creo».
En la misma reunión, Franklin D. Richards admitió que la doctrina no podía probarse directamente con la Biblia, pero sostuvo que podía aceptarse como una revelación propia de la dispensación mormona. (bhroberts.org)
La publicación mormona Millennial Star también difundió estas enseñanzas. Un artículo declaró que llegaría el tiempo en que toda rodilla se doblaría y toda lengua confesaría que Adán era «el Dios de toda la tierra», relacionando expresamente esa afirmación con las palabras de Brigham Young. (centerplace.org)
Por tanto, no fue únicamente una idea privada conocida por unos pocos. Circuló en sermones, reuniones de autoridades y publicaciones de la Iglesia.
La oposición de Orson Pratt
No todos los dirigentes mormones aceptaron la doctrina.
El apóstol Orson Pratt discrepó de Brigham Young y afirmó que podía demostrar por las Escrituras que la enseñanza no era correcta. La controversia entre ambos fue conocida dentro de los principales cuórums de la Iglesia. (Dialogue Journal)
Esto plantea otra dificultad.
Si la Iglesia mormona afirma estar dirigida mediante revelación continua y unidad profética, ¿cómo podían su presidente y uno de sus apóstoles sostener doctrinas incompatibles acerca de la identidad misma de Dios?
No se trataba de una diferencia menor sobre administración, historia o interpretación política. Se discutía:
Quién es Dios el Padre.
Quién engendró a Jesucristo.
Si Adán fue creado como hombre o descendió como un Dios celestial.
A qué ser debía reconocer la humanidad como su Dios.
Una iglesia puede tolerar diferencias legítimas sobre asuntos secundarios. Pero dos doctrinas opuestas acerca de la identidad de Dios no pueden ser verdaderas simultáneamente.
¿Llegó la doctrina Adán-Dios al templo?
Existe evidencia histórica de que Brigham Young incorporó elementos de la doctrina Adán-Dios en una «conferencia ante el velo» relacionada con la ceremonia del templo de Saint George en 1877.
En esa instrucción se enseñaba que Adán había vivido anteriormente en otra tierra, que había engendrado los espíritus destinados a esta tierra y que Eva había sido la madre de esos espíritus en el mundo celestial. Estudios históricos sobre el desarrollo de la ceremonia mormona del templo documentan esta instrucción. (Dialogue Journal)
Esto confirma que, hacia el final de su vida, Brigham Young no había abandonado la doctrina. Por el contrario, buscó integrarla dentro de las enseñanzas impartidas en el templo.
Sin embargo, es necesario evitar una afirmación inexacta: no debe decirse que la ceremonia mormona actual continúa enseñando que Adán es Dios. La Iglesia moderna rechaza expresamente esa doctrina.
Actualmente enseña que Miguel se convirtió en Adán al entrar en la mortalidad, pero que continuó siendo un ángel y servidor de Dios. En 1980, el apóstol Mark E. Petersen declaró expresamente:
«Adán no era nuestro Dios, ni era nuestro Salvador».
También sostuvo que Adán era únicamente un hijo espiritual de Dios y un arcángel subordinado a Jesucristo. (Iglesia de Jesucristo)
Por tanto, la acusación correcta no es que todos los mormones actuales crean que Adán es Dios. La acusación demostrable es que Brigham Young enseñó esa doctrina como revelación divina y que la Iglesia actual la rechaza como doctrina falsa.
Brigham Young y la autoridad de sus sermones
Brigham Young también realizó declaraciones muy elevadas acerca de la autoridad de sus predicaciones.
En 1870 afirmó que cuando sus sermones eran copiados y aprobados por él, eran tan buenos como las Escrituras contenidas en la Biblia. (bhroberts.org)
Esto hace más difícil la defensa de que sus declaraciones sobre Adán solamente fueron opiniones humanas sin importancia.
Tenemos entonces las siguientes afirmaciones:
Brigham Young era presidente, profeta, vidente y revelador de la Iglesia.
Enseñó que Adán era el Dios de esta humanidad.
Repitió la doctrina durante más de veinte años.
Afirmó que Dios se la había revelado.
Permitió que fuera publicada.
La relacionó con las llaves de la vida y la salvación.
Incorporó elementos de ella en instrucciones del templo.
Declaró que sus sermones aprobados podían considerarse Escritura.
La Iglesia actual denuncia la doctrina como falsa.
Esto no puede explicarse como una simple equivocación insignificante.
La Iglesia mormona actual rechaza la doctrina
En la conferencia general de octubre de 1976, Spencer W. Kimball, entonces presidente de la Iglesia, declaró:
«Denunciamos esa teoría».
La llamó falsa doctrina y advirtió a los maestros mormones contra su difusión. (Iglesia de Jesucristo)
En 1980, Mark E. Petersen volvió a rechazarla públicamente y afirmó que considerar a Adán como Dios era absurdo. Enseñó que Jesucristo, y no Adán, era el Unigénito del Padre y el único Salvador. (Iglesia de Jesucristo)
La posición moderna de la Iglesia es, por tanto, directamente contraria a la enseñanza de Brigham Young:
Brigham Young enseñó:
Adán es nuestro Padre y nuestro Dios.
La Iglesia actual enseña:
Adán no es nuestro Dios; esa enseñanza es una doctrina falsa.
Las dos declaraciones no pueden proceder del mismo Dios inmutable.
Una corrección sobre la frase de las revelaciones
La afirmación:
«Algunas revelaciones son de Dios, algunas son del hombre y algunas son del diablo».
No debe atribuirse a José Smith.
Procede de David Whitmer, uno de los tres testigos del Libro de Mormón, en su obra An Address to All Believers in Christ, publicada en 1887. Whitmer la utilizó para criticar algunas de las revelaciones y decisiones de José Smith.
La corrección fortalece el argumento, porque evita atribuir a José Smith una declaración que no realizó.
Sin embargo, permanece la pregunta fundamental: ¿cómo determina un miembro qué palabras de un profeta proceden de Dios y cuáles proceden únicamente del hombre?
Si la respuesta solamente aparece décadas después, cuando otro profeta contradice al anterior, el miembro queda sometido a una autoridad cambiante incapaz de proporcionarle certeza acerca de la identidad de Dios.
¿Esta contradicción rompe la sucesión del sacerdocio?
No es completamente correcto afirmar que una doctrina falsa enseñada por Brigham Young rompe automáticamente la sucesión institucional del sacerdocio mormón.
La Iglesia mormona distingue entre:
La autoridad del cargo profético.
Las enseñanzas oficiales canonizadas.
Las opiniones o errores personales del dirigente.
Por eso, un mormón puede sostener que Brigham conservó su autoridad aunque enseñara una doctrina equivocada.
Sin embargo, esta respuesta no resuelve el problema principal.
Brigham no presentó Adán-Dios como una opinión privada. La presentó como:
Una doctrina.
Una revelación recibida de Dios.
Una enseñanza dirigida a toda la Iglesia.
Una verdad relacionada con la salvación.
Una instrucción digna de incorporarse al templo.
Por tanto, aunque la contradicción no rompa automáticamente la supuesta cadena de ordenaciones, sí destruye la confianza en la afirmación de que el profeta viviente constituye una guía segura en asuntos doctrinales esenciales.
Si un presidente de la Iglesia puede enseñar durante décadas un dios falso, atribuir esa doctrina a revelación divina y ser contradicho posteriormente por otro presidente, entonces el cargo profético no garantiza que la Iglesia no sea conducida hacia una falsa doctrina.
¿Qué enseña realmente la Biblia acerca de Adán?
La Biblia presenta a Adán como una criatura de Dios, no como Dios.
Adán fue formado por Dios
Génesis 2:7 declara que Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra y le dio aliento de vida.
Adán no llegó al Edén con un cuerpo celestial acompañado por una esposa procedente de otro mundo. Dios lo formó del polvo de esta tierra.
Pablo confirma:
«El primer hombre es de la tierra, terrenal».
—1 Corintios 15:47.
La declaración de Brigham Young de que Adán no fue hecho del polvo de esta tierra contradice directamente el relato bíblico.
Adán recibió la vida; no es la fuente eterna de la vida
Dios dio vida a Adán. Adán no poseía vida eterna inherente ni se dio vida a sí mismo.
«Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente».
—1 Corintios 15:45.
El texto distingue inmediatamente entre Adán y Cristo:
«El postrer Adán, espíritu vivificante».
Cristo da vida; Adán recibió vida.
Adán desobedeció a Dios
Dios le dio a Adán un mandamiento. Adán desobedeció y fue juzgado.
«Por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores».
—Romanos 5:19.
Adán no aparece como el Dios que gobierna y salva a la humanidad, sino como el hombre mediante cuya desobediencia entraron el pecado y la muerte.
Adán necesitó redención
Después de pecar, Adán se escondió de Dios, fue interrogado por Dios y recibió la sentencia de Dios.
Un ser que:
Desobedece a Dios.
Teme delante de Dios.
Es expulsado por Dios.
Muere como consecuencia del juicio de Dios.
No puede ser el Dios eterno y soberano descrito en la Biblia.
Adán y Cristo son contrastados, no identificados
Romanos 5 establece una oposición entre Adán y Jesucristo:
Por Adán entró el pecado.
Por Cristo viene la justicia.
Por Adán vino la condenación.
Por Cristo viene la justificación.
Por Adán reinó la muerte.
Por Cristo reciben vida los creyentes.
«Así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados».
—1 Corintios 15:22.
Adán es la cabeza de la humanidad caída. Cristo es la cabeza de la humanidad redimida.
La Biblia nunca presenta a Adán como el Padre celestial que envió a Cristo. Presenta a Cristo como el Señor que vino a salvar a los descendientes caídos de Adán.
Jesucristo existía antes que Adán
Juan enseña que el Verbo estaba con Dios en el principio, que era Dios y que todas las cosas fueron creadas por medio de él.
«Todas las cosas por él fueron hechas».
—Juan 1:3.
Si todas las cosas creadas fueron hechas por medio de Cristo, entonces Cristo no es un hijo espiritual engendrado por Adán. Cristo es el Creador de Adán.
Pablo declara acerca de Cristo:
«En él fueron creadas todas las cosas».
—Colosenses 1:16.
Y añade:
«Él es antes de todas las cosas».
—Colosenses 1:17.
Cristo no comenzó a existir como el hijo mayor de Adán. Existía antes de Adán y participó en su creación.
Jesús mismo declaró:
«Antes que Abraham fuese, yo soy».
—Juan 8:58.
Su existencia no depende de Adán, Abraham ni de ningún otro hombre.
¿Quién es el Padre de Jesucristo?
Brigham Young afirmó que Adán era el padre de Jesucristo según la carne.
La Biblia enseña lo contrario.
El ángel dijo a María:
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti».
—Lucas 1:35.
Por esa razón, el niño sería llamado Hijo de Dios, no hijo de Adán.
Mateo también declara que María se halló encinta por obra del Espíritu Santo antes de vivir matrimonialmente con José.
«Lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es».
—Mateo 1:20.
La Biblia nunca menciona que Adán descendiera corporalmente para engendrar a Jesús. Esa enseñanza no aparece en los profetas, los Evangelios ni las epístolas.
Miguel es un arcángel, no Dios
El mormonismo identifica correctamente a Miguel con Adán dentro de sus propias Escrituras. El problema aparece cuando Brigham Young transforma a Miguel en el Dios y Padre de la humanidad.
La Biblia llama a Miguel «arcángel»:
«El arcángel Miguel».
—Judas 9.
Un arcángel es un ser angelical subordinado a Dios. No es el Dios Todopoderoso.
Judas muestra a Miguel contendiendo con el diablo, pero sin pronunciar juicio por su propia autoridad:
«El Señor te reprenda».
Miguel invoca la autoridad del Señor. Esto distingue claramente entre Miguel y el Señor.
Apocalipsis también describe a Miguel y sus ángeles luchando contra el dragón:
«Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón».
—Apocalipsis 12:7.
Miguel dirige ángeles, pero continúa siendo distinto de Dios y del Cordero.
La enseñanza mormona moderna reconoce esta diferencia. Mark E. Petersen declaró oficialmente que Adán seguía siendo un ángel y estaba subordinado a Dios y a Jesucristo. (Iglesia de Jesucristo)
Por tanto, la propia doctrina actual de la Iglesia contradice la interpretación de Brigham Young.
¿Es Adán el Anciano de Días?
Doctrina y Convenios identifica a Adán como Miguel y lo relaciona con el personaje denominado Anciano de Días.
Bruce R. McConkie también enseñó que Adán se sentaría en un juicio futuro relacionado con Adán-ondi-Ahmán.
Sin embargo, esta identificación no procede del texto de Daniel.
Daniel 7 describe al Anciano de Días como el Juez celestial:
Se sienta sobre un trono de fuego.
Miles de millares le sirven.
El tribunal se sienta.
Los libros son abiertos.
El Hijo del Hombre se acerca a él.
El Hijo del Hombre recibe dominio, gloria y reino.
El Anciano de Días aparece como una figura divina, no como un hombre creado que posteriormente entrega sus llaves.
Daniel 7:13 distingue claramente entre:
El Anciano de Días.
El Hijo del Hombre que se presenta ante él.
La Iglesia mormona introduce un tercer esquema:
El Padre celestial.
Adán como Anciano de Días.
Jesucristo como Hijo del Hombre.
Pero Daniel no identifica al Anciano de Días con Adán, Miguel ni el primer hombre. Esa identificación depende de las revelaciones de José Smith, no de la Biblia.
Además, el lenguaje de Daniel describe al Anciano de Días con características propias de Dios:
«Su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente».
—Daniel 7:9.
Adán nunca recibe esa descripción en ninguna otra parte de las Escrituras.
La Biblia enseña que solamente existe un Dios verdadero
Brigham Young presentó una jerarquía de dioses que incluía a Elohim, Jehová y Miguel, y llamó a Adán el Dios con quien la humanidad tenía que relacionarse.
Pero Dios declara:
«Antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí».
—Isaías 43:10.
«Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios».
—Isaías 44:6.
«No hay Dios sino yo».
—Isaías 44:8.
«Jehová nuestro Dios, Jehová uno es».
—Deuteronomio 6:4.
La Biblia reconoce que seres humanos y falsos ídolos pueden ser llamados «dioses» en sentidos secundarios, representativos o falsos. Pero rechaza la existencia de una cadena de dioses verdaderos que se engendran, progresan y reciben mundos para gobernar.
El Dios bíblico no fue anteriormente un hombre que progresó hasta convertirse en Dios. Es Dios desde la eternidad:
«Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios».
—Salmo 90:2.
Los «Dioses» de Abraham 4
El Libro de Abraham utiliza repetidamente el plural:
«Los Dioses organizaron y formaron los cielos y la tierra».
—Abraham 4:1.
También presenta a «los Dioses» deliberando y participando conjuntamente en la creación.
La Iglesia mormona moderna puede interpretar estos «Dioses» como un consejo celestial que actúa bajo la dirección del Padre, no necesariamente como dioses independientes que deban ser adorados.
Sin embargo, el lenguaje forma parte de una teología mormona mucho más amplia en la que:
El Padre posee cuerpo físico.
Los seres humanos pueden llegar a ser dioses.
Existen mundos habitados gobernados por seres exaltados.
Adán participó en la organización de esta tierra.
La divinidad es concebida como una pluralidad de personajes separados.
La Biblia, en cambio, atribuye la creación al único Dios:
«Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos».
—Isaías 44:24.
No dice que Dios organizó la tierra acompañado por otros dioses independientes.
Un profeta que enseña otro dios
La Biblia no permite justificar cualquier doctrina porque haya sido pronunciada por un dirigente que afirma recibir revelación.
Moisés advirtió que incluso una señal extraordinaria debía rechazarse si conducía al pueblo tras dioses ajenos:
«No darás oído a las palabras de tal profeta».
—Deuteronomio 13:3.
Isaías establece la prueba:
«¡A la ley y al testimonio!».
—Isaías 8:20.
Juan ordena:
«No creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus».
—1 Juan 4:1.
Pablo advierte:
«Si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio […] sea anatema».
—Gálatas 1:8.
La autoridad de un profeta no está por encima de la verdad revelada. El profeta debe ser examinado por ella.
Brigham Young enseñó un dios diferente del Dios revelado en la Biblia. Por tanto, sus afirmaciones deben rechazarse aunque hayan sido pronunciadas desde la presidencia de la Iglesia mormona.
¿Puede un profeta verdadero enseñar un dios falso durante décadas?
Un profeta bíblico podía cometer pecados, tomar malas decisiones y tener opiniones humanas. David pecó gravemente; Natán tuvo inicialmente una opinión equivocada sobre el templo; Pedro actuó con hipocresía y fue reprendido por Pablo.
Pero ninguno de estos ejemplos equivale a un profeta que:
Define falsamente la identidad de Dios.
Afirma que esa doctrina le fue revelada por Dios.
La predica durante más de veinte años.
Exige que los miembros la acepten.
Permite que otros dirigentes la difundan.
La incorpora en instrucciones religiosas.
Nunca se retracta públicamente.
Muere siendo considerado profeta verdadero.
Es contradicho después por otro profeta que llama falsa a su doctrina.
El error de Brigham Young afecta el centro mismo de la fe: quién es Dios.
Jesús declaró:
«Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero».
—Juan 17:3.
No puede considerarse una equivocación secundaria enseñar a las personas que Adán es el único Dios con quien tienen que ver.
La contradicción profética
La Iglesia mormona enseña que el profeta viviente es el portavoz autorizado de Dios para toda la Iglesia.
Sin embargo:
Brigham Young, presidente de la Iglesia:
Dios me reveló que Adán es nuestro Padre y nuestro Dios.
Spencer W. Kimball, presidente de la Iglesia:
La teoría Adán-Dios es falsa doctrina y la denunciamos.
Mark E. Petersen, apóstol:
Adán no fue nuestro Dios; afirmar eso es absurdo.
No existe una diferencia de énfasis. Existe una contradicción directa.
Las posibilidades son limitadas:
Brigham Young recibió la doctrina de Dios y la Iglesia actual está rechazando una revelación verdadera.
Brigham Young no la recibió de Dios y atribuyó falsamente a Dios una doctrina humana.
Dios dio revelaciones contradictorias acerca de su propia identidad.
La tercera posibilidad debe rechazarse porque Dios no miente ni se contradice.
«Dios no es hombre, para que mienta».
—Números 23:19.
«Dios no es Dios de confusión».
—1 Corintios 14:33.
Por tanto, Brigham Young habló falsamente cuando aseguró que Dios le había revelado la doctrina Adán-Dios.
Una evidencia del carácter sectario del sistema
La doctrina Adán-Dios revela varias características sectarias presentes en el mormonismo histórico:
La palabra del profeta era colocada por encima de la interpretación natural de la Biblia.
Los miembros eran exhortados a obedecer incluso cuando una doctrina no podía demostrarse bíblicamente.
La autoridad del presidente dificultaba que apóstoles y miembros lo contradijeran.
Una doctrina acerca de la identidad de Dios fue aceptada por obediencia al dirigente.
La organización posteriormente rechazó la enseñanza sin reconocer plenamente las consecuencias para la autoridad del profeta que la proclamó.
El sistema permite que una doctrina atribuida a revelación divina sea reclasificada después como opinión o teoría humana.
La autoridad institucional permanece protegida tanto si el profeta tenía razón como si estaba equivocado.
James A. Little resumió peligrosamente ese principio:
«Si se me dice que Adán es nuestro Padre y nuestro Dios, simplemente lo creo».
Esa no es la fe bíblica. Es obediencia religiosa a un dirigente sin examinar sus palabras.
Los bereanos fueron alabados precisamente por actuar de manera contraria:
«Escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así».
—Hechos 17:11.
Una iglesia que exige aceptar las enseñanzas de sus profetas aun cuando no puedan demostrarse por la Biblia está colocando su autoridad por encima de la Palabra de Dios.
Conclusión
La doctrina Adán-Dios no fue una invención de enemigos del mormonismo ni una frase aislada sacada de contexto.
Brigham Young:
La enseñó públicamente desde 1852.
La repitió en diferentes ocasiones.
La llamó doctrina.
Afirmó que Dios se la había revelado.
Enseñó que Adán era el Dios relacionado con esta tierra.
Relacionó a Adán con la paternidad de los espíritus humanos.
Lo presentó como padre de Jesucristo.
Fue apoyado por otros dirigentes mormones.
Promovió elementos de la enseñanza dentro de instrucciones del templo.
Nunca realizó una retractación pública antes de su muerte en 1877.
La Iglesia mormona actual rechaza esa enseñanza y declara que Adán no es Dios. Pero al hacerlo reconoce, aunque indirectamente, que su segundo presidente y supuesto profeta enseñó una doctrina falsa acerca de la identidad de Dios y atribuyó falsamente esa doctrina a una revelación divina.
La Biblia enseña que:
Adán fue creado por Dios.
Adán fue formado del polvo.
Adán recibió vida de Dios.
Adán desobedeció a Dios.
Adán fue juzgado por Dios.
Adán introdujo el pecado y la muerte.
Cristo existía antes que Adán.
Cristo creó todas las cosas.
Cristo vino a redimir a los descendientes de Adán.
Miguel es un arcángel subordinado al Señor.
Solamente existe un Dios verdadero.
Por tanto, Adán no es Dios, no es el Padre celestial y no engendró a Jesucristo.
La doctrina de Brigham Young contradice Génesis, los profetas, los Evangelios y las epístolas. También contradice las enseñanzas actuales de la propia Iglesia mormona.
Este caso demuestra que la supuesta revelación continua del mormonismo no protege a sus miembros de la falsa doctrina. Por el contrario, puede exigirles aceptar una enseñanza porque procede del profeta viviente y posteriormente exigirles rechazarla porque un profeta posterior la declaró falsa.
Una autoridad que puede enseñar durante décadas un dios falso y aun así conservar intacta su pretensión de ser la única Iglesia verdadera no funciona bajo un principio bíblico de corrección, sino bajo un sistema sectario que coloca la institución por encima de la verdad.
Las enseñanzas de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días se volvieron aún más extrañas después de que Brigham guiara a los mormones al Valle del Lago Salado. Desde entonces empezaron a pensar que eran libres para practicar lo que era ilegal en cualquier otra parte; por ejemplo, la poligamia y la expiación por la sangre.
Brigham Young hizo pública la poligamia desde 1852 en adelante en Utah, aunque la Iglesia de los Santos de los Últimos Días todavía la negaba fuera de Utah. Desde ese mismo año en adelante, empezó a enseñar que “Adán es Dios y Padre y el único dios con quien tenemos que ver”, y que Adán fue el padre de los espíritus humanos, así como el padre físico de Jesús. (Ver el Diario de Discursos, 1:50-51; vol. 4, p. 1; 5: 331-332, etc.).
La Iglesia de los Santos de los Últimos Días ha emitido negaciones diciendo que la doctrina Adán-Dios nunca se enseñó, pero los registros muestran claramente que Brigham Young la enseñó, no sólo una o dos veces, sino, desde 1852 hasta su muerte en 1877. Veamos algunas de sus declaraciones:
“¡Ahora escuchen, Oh, habitantes de la tierra, judíos y gentiles, santos y pecadores! Cuando nuestro padre Adán vino al jardín del Edén, vino con un cuerpo celestial y trajo con él a Eva, una de sus esposas. Ayudó a crear y organizar el mundo.
Es Miguel Arcángel, ¡el Anciano de los Días! sobre quien los hombres santos han escrito y hablado – ES NUESTRO PADRE Y NUESTRO DIOS, Y EL UNICO DIOS CON QUIEN TENEMOS QUE VER. Cada hombre sobre la tierra, profese o no la fe cristiana, debe oírlo, y lo sabrá tarde o temprano… la tierra fue organizada por tres personajes diferentes: Elohim, Jehová y Miguel, estos tres formando un quórum, como en los cuerpos celestes, y en el elemento organizador, perfectamente representados en la Deidad, como Padre, Hijo y Espíritu Santo” (Diario de Discursos, 1:50-51).
Esta enseñanza se repitió y continuó en los siguientes escritos de la iglesia a través de los años. Por ejemplo, en la Estrella Milenaria, 17:195 leemos: “toda rodilla se doblará, y toda lengua confesará que él (Adán) es Dios de toda la tierra. Entonces se cumplirán totalmente las palabras del profeta Brigham Young, al hablar de Adán: ‘Él es nuestro Padre y Nuestro Dios, y el único Dios con quien NOSOTROS tenemos que ver’”.
Más adelante, en la Estrella Milenaria, 16:530, leemos el consejo de James A. Little: “Creo en el principio de la obediencia; y si se me dice que Adán es nuestro Padre y nuestro Dios, simplemente lo creo”.
Los registros muestran que sólo dos líderes de la iglesia tuvieron dificultades con esta doctrina, a saber, los apóstoles Orson Pratt y Amasa Lyman. En uno de los sermones de Brigham, impreso en el diario Desert News, el 14 de junio de 1873, Brigham declaró:
“Cuánta incredulidad existe en las mentes de los Santos de los Últimos Días con respecto a una doctrina en particular que yo les revelé, y la CUAL ME FUE REVELADA POR DIOS – principalmente que ADAN ES NUESTRO PADRE Y DIOS… Nuestro Padre Adán ayudó a hacer esta tierra, fue creada expresamente para él.
Trajo a una de sus esposas con él. ¿Quién es él? Es Miguel… Fue el primer hombre sobre la tierra, y su diseñador y creador.
Él, con ayuda de sus hermanos la hizo existir. Luego dijo (Adán): ‘QUIERO QUE LOS HIJOS QUE ME NACIERON EN EL MUNDO ESPIRITUAL VENGAN AQUI Y TOMEN TABERNACULOS DE CARNE PARA QUE SUS ESPIRITUS PUEDAN TENER UNA CASA, UN TABERNACULO O UN LUGAR DE RESIDENCIA COMO EL MIO LO TIENE’“.
Por más de 20 años, Brigham Young enseñó claramente lo siguiente a manera de doctrina:
“ADAN NO FUE HECHO DEL POLVO DE ESTA TIERRA”
(Diario de Discursos, 2:6)
“ADAN ES EL UNICO DIOS CON EL QUE TENEMOS QUE VER” (Diario de Discursos, 1:50)
“ADAN, PADRE DE JESUCRISTO” (Diario de Discursos, 1:50-51)
Heber C. Kimball, el Primer Consejero de Brigham Young, también enseñó:
“He aprendido por experiencia que sólo hay un dios que pertenece a esta gente, y es el Dios que pertenece a esta tierra: EL PRIMER HOMBRE. ESE PRIMER HOMBRE ENVIO A SU PROPIO HIJO PARA REDIMIR AL MUNDO…” (Diario de Discursos, 4:1).
Brigham Young había declarado que Dios mismo le reveló esta doctrina. Brigham también había anunciado que sus sermones eran “tan buenos como la escritura” (Diario de Discursos 13:166). Si es así, entonces ¿cómo puede la Iglesia de los Santos de los Últimos Días rechazar hoy sus enseñanzas, que según él provenían de su Dios? ¿Quién era el Dios de Brigham? José Smith había dicho: “Algunas revelaciones provienen de Dios, otras del hombre y otras del mal…” (“A Todos los Creyentes en Cristo”, p. 31).
¿Quién determina la fuente de las revelaciones? ¿los seguidores del profeta? Además, si Brigham Young estaba equivocado, ¿cómo puede la iglesia de hoy aceptarlo como autoridad de Dios? La Iglesia de los Santos de los Últimos Días enseña que debe haber un vínculo ininterrumpido de verdaderos profetas después de la restauración, de otro modo la autoridad se perdería.
Contradecir a Brigham Young hoy prueba la falta de credibilidad tanto de la actual Iglesia de los Santos de los Últimos Días como la del mismo Brigham Young, y rompe el vínculo.
Uno podría seguir hurgando en estas enseñanzas y mostrar claramente la naturaleza no cristiana de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días, pero veamos ahora algunas de sus enseñanzas actuales acerca de Adán. En Doctrina y Convenios 27:11, se hace referencia a
Adán como al Anciano de los Días, uno de los nombres de DIOS TODOPODEROSO en la Biblia, no de Adán. ¡No hay ninguna duda acerca de eso! Tampoco hay duda de que la Iglesia de los Santos de los Últimos días cree y enseña que Adán es ese, el Anciano de los Días, que juzgará al mundo. En la página 34 de su libro Doctrina Mormona, el apóstol Bruce R. McConkie dice:
Adán es conocido como el Anciano de los Días… En este carácter se sentará todavía a juzgar formalmente “diez mil veces diez mil….”
En la ceremonia del templo, el Arcángel Miguel, es uno de los creadores del mundo y luego se “convierte” en Adán. Según el mormonismo, varios “DIOSES” crearon el mundo (ver la Perla de Gran Precio, Abraham 4 y 5), siendo Adán uno de ellos. Claramente se implica que él es Dios. Hay más documentos que promueven esta creencia.