La blasfemia sería común (2 Timoteo 3:2; Apocalipsis 16:9, 11, 21). Consideren la frecuencia con la que la gente usa el nombre de su Creador (Dios, Señor o Jesucristo) como una palabrota. Lo que han hecho es comparar a Aquel que es la fuente de toda bendición (vista, puestas de sol, comida, familia, amigos, etc.) con una palabrota de cuatro letras. Hace cincuenta años, Hollywood rara vez usaba el nombre de Dios en vano. Hoy, casi todas
las películas incluyen blasfemias.