Red de las sectas
Creencias esenciales de los mormones
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es una organización religiosa internacional fundada en los Estados Unidos durante el siglo XIX.
Según su informe estadístico correspondiente a 2025, publicado en abril de 2026, la Iglesia declara:
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17 887 212 miembros registrados.
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78 596 misioneros de enseñanza de tiempo completo.
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31 613 misioneros mayores de servicio.
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4 518 jóvenes misioneros de servicio.
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385 490 bautismos de conversos durante 2025.
Estas cifras son números oficiales de membresía registrada y no deben confundirse necesariamente con asistencia semanal o participación activa. Aun con esa distinción, muestran que se trata de un movimiento religioso de alcance mundial, con una estructura misionera muy desarrollada.
Su nombre oficial es La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Sus miembros fueron conocidos ampliamente como «mormones» por su identificación con el Libro de Mormón, aunque actualmente la organización prefiere que se utilice su nombre completo.
El objetivo de este estudio no es insultar a sus miembros ni afirmar que cada persona que pertenece a la Iglesia actúa con mala intención. Muchos son personas sinceras, familiares, disciplinadas y convencidas de estar siguiendo a Jesucristo.
El propósito es examinar si las afirmaciones centrales del mormonismo concuerdan con:
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La Biblia.
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El evangelio apostólico.
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La evidencia histórica.
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Los documentos relacionados con José Smith.
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Las propias publicaciones oficiales de la Iglesia.
El origen del Libro de Mormón
El Libro de Mormón se presenta como «otro testamento de Jesucristo» y como un registro de pueblos antiguos que habitaron el continente americano.
Según su relato interno:
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Una familia encabezada por Lehi salió de Jerusalén alrededor del año 600 a. C.
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Sus descendientes formaron principalmente los pueblos nefitas y lamanitas.
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Jesucristo apareció en América después de su resurrección.
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Mormón resumió numerosos registros históricos y religiosos.
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Moroni, hijo de Mormón, completó y ocultó el registro.
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Siglos después, Moroni apareció como ángel a José Smith y le indicó dónde encontrar unas planchas de oro.
José Smith afirmó que las planchas estaban escritas en un sistema denominado «egipcio reformado» y que tradujo su contenido mediante el don y el poder de Dios.
Las primeras copias impresas fueron puestas a la venta en la imprenta de E. B. Grandin, en Palmyra, Nueva York, el 26 de marzo de 1830. Once días después, el 6 de abril de 1830, José Smith organizó formalmente la Iglesia de Cristo.
Debe utilizarse la palabra planchas, no «tablas», cuando se describa el objeto que José Smith dijo haber recibido.
Tampoco puede afirmarse que Moroni hubiera muerto cerca de la casa de José Smith en Nueva York. El Libro de Mormón no proporciona información suficiente para identificar históricamente el lugar de su muerte.
La piedra vidente y el sombrero
Durante mucho tiempo, las representaciones populares mostraron a José Smith examinando directamente las planchas mientras dictaba la traducción a un escriba.
La Iglesia reconoce actualmente que numerosos testimonios describen otro procedimiento.
José Smith colocaba:
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Los llamados intérpretes nefitas, o
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Una piedra vidente que ya poseía,
dentro de un sombrero. Después acercaba el rostro para bloquear la luz exterior y dictaba las palabras inglesas que afirmaba ver sobre el instrumento. Emma Smith recordó que las planchas podían permanecer envueltas sobre la mesa mientras José dictaba con la piedra dentro del sombrero.
La Iglesia también reconoce que José había utilizado anteriormente piedras videntes para intentar localizar objetos perdidos o tesoros enterrados. Su explicación actual es que Dios redirigió una capacidad y un instrumento que José ya conocía hacia una obra espiritual.
Esta continuidad plantea un problema serio.
El mismo tipo de instrumento utilizado para:
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Buscar tesoros.
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Afirmar que veía objetos ocultos.
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Obtener información que nadie más podía comprobar.
Fue posteriormente presentado como el medio mediante el cual se produjo una nueva Escritura.
La cuestión no es que Dios sea incapaz de utilizar una piedra. Dios puede utilizar cualquier instrumento que desee.
La pregunta es:
¿Qué evidencia independiente demuestra que Dios convirtió la antigua práctica adivinatoria de José Smith en un don profético?
No basta responder que la piedra era divina porque José era profeta y que José era profeta porque produjo un libro mediante la piedra. Ese razonamiento es circular.
El proceso judicial de 1826
José Smith fue arrestado y llevado ante el juez Albert Neely el 20 de marzo de 1826 por actividades relacionadas con su reputación como glass looker, una persona que afirmaba encontrar objetos ocultos mediante una piedra vidente.
Los documentos judiciales conservados confirman:
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La detención.
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El examen judicial.
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El uso de la expresión glass looker.
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Los gastos oficiales producidos por el procedimiento.
Sin embargo, el expediente original está incompleto. El proyecto histórico oficial The Joseph Smith Papers reconoce que el resultado jurídico exacto no puede reconstruirse con total seguridad.
Por tanto, no debe afirmarse dogmáticamente:
«José Smith fue definitivamente condenado por fraude en 1826».
La afirmación demostrable es:
José Smith fue arrestado y procesado como persona desordenada por sus actividades con una piedra vidente; debido a la pérdida de parte del expediente, el desenlace jurídico exacto continúa siendo discutido.
Tampoco existe fundamento suficiente para afirmar que fue condenado por el mismo delito en 1830.
Estas correcciones no eliminan el problema histórico. Confirman que, antes de ser reconocido como traductor y profeta, José ya era conocido por afirmar que veía tesoros u objetos ocultos mediante una piedra.
La Primera Visión
José Smith declaró posteriormente que, durante la primavera de 1820, entró en una arboleda para preguntar a Dios qué iglesia debía seguir.
En el relato canonizado afirmó que se le aparecieron Dios Padre y Jesucristo. También declaró que se le ordenó no unirse a ninguna iglesia porque todas estaban equivocadas y sus credos eran una abominación delante de Dios. La Iglesia continúa enseñando oficialmente este relato.
La frase sobre los credos debe formularse con precisión. El relato atribuye la condenación a los credos y a los dirigentes religiosos corruptos, pero no exige afirmar que cada cristiano individual fuera personalmente una abominación.
La Primera Visión se convirtió posteriormente en el fundamento de varias doctrinas mormonas:
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El Padre y el Hijo son personajes separados.
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Dios posee una forma corporal.
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Las iglesias existentes no poseían la plenitud de la verdad.
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Era necesaria una restauración.
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José Smith había sido llamado para iniciarla.
El problema histórico no consiste solamente en que el acontecimiento carezca de testigos humanos. Muchas experiencias religiosas personales no poseen otros testigos.
La dificultad es que existen varios relatos de la Primera Visión, escritos en diferentes momentos, con diferencias en:
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El propósito de la oración.
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El número de personajes mencionados.
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El mensaje recibido.
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El énfasis en el perdón personal.
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El énfasis en la corrupción de las iglesias.
Estas diferencias deben estudiarse de manera separada. No demuestran automáticamente que José inventara todo el relato, pero tampoco deben ser ocultadas o presentadas como narraciones idénticas en cada detalle.
La Gran Apostasía
El mensaje de la restauración mormona depende de la enseñanza de que la Iglesia establecida por Cristo perdió:
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La autoridad apostólica.
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El sacerdocio.
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Las ordenanzas correctas.
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Doctrinas claras y preciosas.
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La organización establecida por Jesús.
Según esta enseñanza, la apostasía se extendió hasta que la verdadera autoridad desapareció de la tierra.
La Iglesia declara actualmente que el Sacerdocio de Melquisedec fue quitado durante la Gran Apostasía y restaurado en 1829.
La Biblia sí advierte que surgirían:
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Falsos maestros.
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Lobos rapaces.
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Apostasías.
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Doctrinas de demonios.
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Hombres que abandonarían la fe.
«Algunos apostatarán de la fe».
—1 Timoteo 4:1.
Sin embargo, la palabra es algunos, no todos.
Jesús declaró:
«Edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella».
—Mateo 16:18.
También prometió:
«Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo».
—Mateo 28:20.
Pablo afirmó:
«A él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades».
—Efesios 3:21.
La Biblia anuncia corrupción dentro de la Iglesia, pero no la desaparición total del cuerpo de Cristo durante aproximadamente diecisiete siglos.
La doctrina mormona crea una necesidad que posteriormente solamente José Smith puede satisfacer:
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Toda autoridad desapareció.
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Todos los bautismos quedaron invalidados.
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Las iglesias existentes carecían de sacerdocio.
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Era necesaria una nueva revelación.
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Ángeles entregaron esa autoridad a José Smith.
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La organización fundada por él quedó como única administradora de ordenanzas válidas.
La restauración del sacerdocio
La Iglesia mormona enseña que Juan el Bautista apareció a José Smith y Oliver Cowdery el 15 de mayo de 1829 y les confirió el Sacerdocio Aarónico.
Después, Pedro, Jacobo y Juan habrían aparecido y restaurado el Sacerdocio de Melquisedec. La fecha exacta de esa segunda aparición no es conocida; la Iglesia la sitúa probablemente en mayo o junio de 1829.
La afirmación original de que «solo José Smith podía imponer manos» necesita corrección.
Según el sistema mormón:
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José Smith y Oliver Cowdery recibieron inicialmente la autoridad.
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Posteriormente pudieron conferirla a otros.
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Esos hombres podían ordenar a nuevos poseedores bajo las llaves y autorización correspondientes.
La afirmación oficial actual es todavía más amplia: el manual general declara que la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es la única organización de la tierra que posee autoridad del sacerdocio. También declara que el presidente de la Iglesia es la única persona autorizada para ejercer todas sus llaves.
La Biblia, en cambio, enseña que el sacerdocio Aarónico:
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Pertenecía a los descendientes de Aarón.
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Administraba los sacrificios de la ley mosaica.
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Funcionaba en relación con el tabernáculo y el templo.
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Señalaba hacia el sacrificio de Cristo.
Jesús cumplió aquel sistema:
«Con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados».
—Hebreos 10:14.
Cristo posee un sacerdocio permanente:
«Este, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable».
—Hebreos 7:24.
No necesita sucesores porque:
«Vive siempre para interceder por ellos».
—Hebreos 7:25.
El Nuevo Testamento nunca establece dentro de la Iglesia:
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Diáconos aarónicos de doce años.
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Maestros aarónicos.
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Presbíteros aarónicos.
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Élderes del Sacerdocio de Melquisedec.
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Sumos sacerdotes mormones.
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Cuórums sacerdotales con autoridad exclusiva sobre la salvación.
Los dirigentes congregacionales son llamados ancianos, obispos y diáconos. Todos los creyentes forman un sacerdocio espiritual:
«Vosotros sois […] real sacerdocio».
—1 Pedro 2:9.
La naturaleza de Dios
El mormonismo no enseña la Trinidad histórica.
La Iglesia afirma que:
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Dios Padre es un personaje personal con cuerpo tangible de carne y huesos.
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Jesucristo es un personaje distinto con cuerpo resucitado.
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El Espíritu Santo es otro personaje, pero de espíritu.
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Los tres forman la Deidad y están perfectamente unidos en propósito, voluntad y amor.
El problema no es solamente que distinga al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. La Biblia también los distingue personalmente.
La diferencia se encuentra en la naturaleza de su unidad.
La fe cristiana histórica enseña:
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Un solo Dios.
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Una sola naturaleza divina.
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Tres personas eternamente distintas.
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No tres dioses asociados.
El mormonismo presenta tres personajes divinos separados cuya unidad es principalmente de propósito.
La Biblia declara:
«Jehová nuestro Dios, Jehová uno es».
—Deuteronomio 6:4.
«Antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí».
—Isaías 43:10.
«Fuera de mí no hay Dios».
—Isaías 44:6.
«Dios es Espíritu».
—Juan 4:24.
«Al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios».
—1 Timoteo 1:17.
El Dios bíblico no comenzó como hombre, no pertenece a una sucesión de divinidades y no progresó desde una condición inferior hasta alcanzar la divinidad.
¿Enseña el mormonismo que Dios fue hombre?
José Smith enseñó en el discurso de King Follett de 1844:
«Dios mismo fue una vez como nosotros somos ahora, y es un hombre exaltado».
Esta declaración continúa apareciendo en materiales publicados por la Iglesia. Lorenzo Snow, posteriormente presidente de la organización, resumió la doctrina de esta manera:
«Como el hombre es ahora, Dios fue una vez; como Dios es ahora, el hombre puede llegar a ser».
Por tanto, no es una acusación inventada por críticos.
Sin embargo, debe distinguirse entre:
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Enseñanzas históricas explícitas acerca de que Dios fue como el hombre.
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La enseñanza oficial actual sobre el potencial humano de llegar a ser semejante a Dios.
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Especulaciones sobre los detalles exactos de una supuesta mortalidad anterior de Dios.
La Iglesia actual enseña claramente la exaltación y el potencial de llegar a ser como el Padre celestial, pero evita definir muchos detalles acerca de cómo fue la existencia anterior de Dios.
La Biblia declara:
«Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios».
—Salmo 90:2.
«Yo Jehová no cambio».
—Malaquías 3:6.
«Antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí».
—Isaías 43:10.
El creyente será glorificado, santificado y conformado moralmente a la imagen de Cristo. Pero nunca se convierte en otro Dios eterno del mismo orden que el Creador.
La existencia premortal
El mormonismo enseña que todos los seres humanos vivieron antes de nacer como hijos espirituales del Padre celestial.
Durante esa existencia:
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Carecían de cuerpos físicos.
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Participaron en un concilio celestial.
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Jesucristo fue el Hijo Primogénito en el espíritu.
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Lucifer fue otro hijo espiritual que se rebeló.
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Quienes siguieron el plan de Dios recibieron la oportunidad de venir a la tierra.
Debe corregirse la afirmación de que Dios «engendró carnalmente» a toda la humanidad.
La doctrina oficial habla de hijos espirituales y padres celestiales, pero no define públicamente un proceso sexual o corporal mediante el cual fueron producidos los espíritus humanos.
También debe formularse cuidadosamente la relación entre Cristo y Lucifer.
Según la doctrina mormona, ambos pertenecieron a la familia premortal de los hijos espirituales de Dios. Pero la Iglesia no enseña que sean iguales:
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Cristo es presentado como el Primogénito.
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Fue escogido como Salvador.
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Participó en la creación.
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Lucifer se rebeló y llegó a ser Satanás.
Aun con esa distinción, la doctrina reduce la singularidad eterna de Jesucristo.
La Biblia no presenta a Cristo como un espíritu creado dentro de una familia celestial. Declara:
«En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios».
—Juan 1:1.
«Todas las cosas por él fueron hechas».
—Juan 1:3.
«Él es antes de todas las cosas».
—Colosenses 1:17.
Cristo no es simplemente nuestro hermano espiritual mayor. Es el Creador eterno que tomó naturaleza humana.
La Biblia y las Escrituras adicionales
El octavo Artículo de Fe mormón declara:
«Creemos que la Biblia es la palabra de Dios hasta donde esté traducida correctamente; también creemos que el Libro de Mormón es la palabra de Dios».
Esta continúa siendo una declaración oficial.
No es preciso afirmar que los mormones consideran que toda la Biblia es inútil o completamente corrupta.
La Iglesia:
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Lee la Biblia.
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La utiliza en sus reuniones.
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Reconoce su inspiración.
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Enseña que testifica de Jesucristo.
Sin embargo, coloca junto a ella:
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El Libro de Mormón.
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Doctrina y Convenios.
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La Perla de Gran Precio.
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La revelación de los profetas vivientes.
Además, enseña que verdades claras y preciosas fueron perdidas y que José Smith restauró enseñanzas y pasajes mediante revelación.
Esto crea una autoridad circular.
Cuando la Biblia parece apoyar al mormonismo:
Se la cita como Palabra de Dios.
Cuando contradice una enseñanza mormona:
Puede afirmarse que fue traducida incorrectamente, que perdió contenido o que necesita interpretación profética.
Así, la Biblia no puede ejercer una corrección definitiva sobre José Smith, porque el sistema de José Smith decide primero qué partes de la Biblia son confiables y qué significan.
La Escritura, por el contrario, ordena que cualquier mensaje posterior sea examinado mediante la revelación ya recibida:
«¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido».
—Isaías 8:20.
«Examinadlo todo; retened lo bueno».
—1 Tesalonicenses 5:21.
El Libro de Mormón como fundamento de toda la estructura
La Iglesia enseña que, si una persona recibe un testimonio de que el Libro de Mormón es verdadero, también puede saber que:
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José Smith fue profeta.
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El evangelio fue restaurado.
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La Iglesia mormona es la verdadera Iglesia de Cristo.
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Los profetas actuales poseen autoridad divina.
Esta cadena aparece expresamente en sus materiales misioneros.
Por tanto, el Libro de Mormón funciona como piedra angular de todo el sistema:
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El libro confirma al profeta.
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El profeta confirma la restauración.
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La restauración confirma el sacerdocio.
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El sacerdocio confirma la organización.
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La organización controla las ordenanzas necesarias.
Si el Libro de Mormón no es un registro antiguo, las pretensiones fundamentales del mormonismo pierden su base.
¿Existieron testigos de las planchas?
No es correcto decir que José Smith fue la única persona que afirmó haber visto las planchas.
El Libro de Mormón contiene dos declaraciones:
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El testimonio de tres testigos.
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El testimonio de ocho testigos.
Los tres afirmaron haber visto las planchas mediante una experiencia angelical y haber escuchado una voz divina.
Los ocho afirmaron que José Smith les mostró las planchas y que las tocaron.
Sin embargo, deben reconocerse varias limitaciones:
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Los testigos pertenecían al círculo familiar y social de José Smith y David Whitmer.
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Las planchas nunca fueron entregadas a estudiosos independientes.
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Nadie pudo examinar públicamente el material, los caracteres o la antigüedad.
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Los tres testigos describieron una experiencia sobrenatural.
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Varios abandonaron posteriormente la Iglesia de José Smith, aunque normalmente mantuvieron alguna forma de su testimonio sobre el libro.
La existencia de testigos impide afirmar que José fue el único que dijo haberlas visto.
Pero su testimonio tampoco equivale a:
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Una evaluación arqueológica.
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Una datación del metal.
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Una traducción independiente.
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Un análisis lingüístico.
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Una inspección pública.
Después de la traducción, José Smith declaró que devolvió las planchas al ángel. Por ello, el objeto central de la historia ya no puede ser examinado.
El testimonio de Moroni 10
Moroni 10:4 invita al lector a preguntar a Dios si el Libro de Mormón es verdadero:
«Si pedís con un corazón sincero, con verdadera intención, teniendo fe en Cristo, él os manifestará la verdad de ellas por el poder del Espíritu Santo».
La Iglesia continúa utilizando esta promesa como método fundamental para recibir un testimonio del libro.
No debe reducirse esta experiencia a:
«Sentir obligatoriamente un calor en el pecho».
Las publicaciones mormonas hablan de:
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Paz.
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Convicción.
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Seguridad.
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Claridad.
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Sentimientos espirituales.
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Influencia del Espíritu Santo.
El problema no es orar. La Biblia ordena pedir sabiduría y buscar a Dios.
El problema es utilizar una impresión interior como prueba final de una afirmación histórica y doctrinal.
Personas de religiones contradictorias afirman recibir:
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Paz.
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Convicción.
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Sueños.
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Seguridad.
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Testimonios espirituales.
No pueden estar todas confirmando doctrinas incompatibles mediante el mismo Espíritu de verdad.
Juan no ordena aceptar cualquier experiencia:
«No creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios».
—1 Juan 4:1.
La experiencia debe ser evaluada mediante:
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La enseñanza apostólica.
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La identidad bíblica de Jesucristo.
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El evangelio ya recibido.
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La evidencia histórica.
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El fruto moral.
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La coherencia doctrinal.
Santiago 1:5
José Smith declaró que Santiago 1:5 lo impulsó a pedir sabiduría:
«Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios».
El principio es válido. Dios concede sabiduría.
Sin embargo, Santiago escribe a creyentes que atravesaban pruebas. No promete una sensación infalible mediante la cual pueda autenticarse cualquier libro religioso posterior.
El pasaje promete sabiduría, no una revelación emocional que automáticamente identifique:
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Al profeta verdadero.
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A la única iglesia.
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Al libro inspirado.
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A la organización con autoridad exclusiva.
La sabiduría de Dios nunca contradice su Palabra.
¿Solamente José Smith recibió revelación?
No debe afirmarse que José Smith fuera la única persona dentro de su sistema que podía recibir toda clase de revelación.
La doctrina mormona permite:
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Revelación personal.
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Inspiración para familias.
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Dirección para llamamientos.
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Revelación para responsabilidades locales.
Pero José Smith afirmó ser el único autorizado para recibir mandamientos y revelaciones para toda la Iglesia. Ese principio continúa aplicándose actualmente al presidente de la organización. El manual general afirma que el presidente es la única persona autorizada para ejercer todas las llaves sacerdotales.
La estructura coloca a todos los miembros bajo una cadena vertical:
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Cristo.
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Presidente y profeta.
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Apóstoles.
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Dirigentes con llaves.
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Miembros que ejercen autoridad delegada.
La dificultad aparece cuando una revelación del presidente contradice:
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La Biblia.
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Una revelación anterior.
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La evidencia histórica.
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Una enseñanza de otro presidente.
El miembro es normalmente exhortado a seguir al profeta viviente.
La poligamia de José Smith
No debe decirse que José Smith tuvo exactamente veintisiete esposas.
La cantidad exacta no puede determinarse con absoluta certeza debido a la naturaleza fragmentaria de la documentación. La propia Iglesia afirma que, al morir en 1844, había sido sellado a más de treinta mujeres.
Su ensayo histórico reconoce además:
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Matrimonios para tiempo y eternidad.
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Sellamientos solamente para la eternidad.
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Mujeres solteras.
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Mujeres que ya estaban casadas con otros hombres.
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Una joven sellada a José varios meses antes de cumplir quince años.
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Que Emma probablemente no conocía todas las uniones.
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Que José podía continuar contrayendo matrimonios sin su consentimiento cuando ella rechazaba la práctica.
No se debe afirmar que cada sellamiento implicó relaciones sexuales, porque la evidencia difiere según el caso.
Tampoco puede describirse simplemente a José como «mujeriego» sin examinar individualmente las circunstancias. Esa palabra expresa una conclusión moral, pero no sustituye la documentación.
La crítica demostrable es más fuerte:
-
José introdujo secretamente el matrimonio plural.
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Se unió a más de treinta mujeres.
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Algunas ya estaban casadas.
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Emma no conoció todas las uniones.
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La práctica fue mantenida confidencial.
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Se publicaron negaciones cuidadosamente redactadas mientras dirigentes practicaban matrimonios que consideraban autorizados por Dios.
La cuestión bíblica no es solamente si un hombre tuvo muchas esposas. Es que José Smith atribuyó a Dios una revelación que amenazaba a Emma si rechazaba el sistema y otorgaba al profeta una autoridad extraordinaria sobre los matrimonios eternos.
La muerte de José Smith
José Smith murió el 27 de junio de 1844, cuando una multitud armada atacó la cárcel de Carthage, Illinois.
No debe decirse simplemente que «murió en la cárcel en un tiroteo entre dos bandos» como si hubiera sido un enfrentamiento militar equivalente.
Smith y sus compañeros estaban detenidos; una multitud atacó el edificio. José poseía una pistola y disparó varias veces contra los atacantes antes de ser abatido.
Tampoco debe afirmarse que murió exclusivamente «por practicar poligamia». La poligamia fue una parte importante de la crisis, especialmente porque el periódico Nauvoo Expositor denunció esa práctica. Pero también intervinieron:
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Conflictos políticos.
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Poder municipal.
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La destrucción de la imprenta.
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Acusaciones de abuso de autoridad.
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Tensiones religiosas.
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Rivalidades locales.
Su muerte no demuestra que fuera profeta ni que fuera impostor. Debe evaluarse su mensaje por otras pruebas.
Las restricciones raciales
La afirmación de que «los negros estuvieron excluidos de la Iglesia durante más de ciento veinte años» es falsa.
Las personas negras podían:
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Convertirse.
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Ser bautizadas.
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Recibir el Espíritu Santo.
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Participar en reuniones.
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Ser miembros de la Iglesia.
Durante la vida de José Smith, algunos hombres negros fueron ordenados al sacerdocio. La Iglesia reconoce que no existe evidencia confiable de una prohibición general durante su presidencia.
En 1852, Brigham Young anunció públicamente que los hombres negros de ascendencia africana no podían ser ordenados al sacerdocio. Posteriormente, hombres y mujeres negros fueron excluidos de la investidura y de los sellamientos del templo.
La restricción permaneció hasta 1978.
La formulación correcta es:
Durante más de un siglo, los miembros negros de ascendencia africana pudieron pertenecer a la Iglesia, pero fueron excluidos del sacerdocio y de ordenanzas del templo que el mormonismo considera necesarias para la exaltación.
La Iglesia actual rechaza las teorías anteriores que afirmaban:
-
Que la piel negra fuera señal de maldición.
-
Que indicara desaprobación divina.
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Que las personas negras hubieran sido menos fieles en la existencia premortal.
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Que fueran inferiores.
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Que el matrimonio interracial fuera pecado.
Esto corrige un error moral grave, pero también plantea una crisis de autoridad:
¿Cómo pudieron profetas y apóstoles defender durante generaciones restricciones raciales y explicaciones que la Iglesia ahora repudia?
Racismo en las Escrituras mormonas
No es preciso afirmar que José Smith reveló que Dios dio a toda «la raza negra» piel oscura y nariz achatada.
Esa formulación mezcla:
-
Pasajes del Libro de Mormón sobre los lamanitas.
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Textos de la Perla de Gran Precio sobre Caín y Canaán.
-
Interpretaciones posteriores sobre personas africanas.
-
Declaraciones de dirigentes históricos.
El Libro de Mormón sí contiene pasajes que relacionan:
-
Piel oscura.
-
Maldición.
-
Separación entre pueblos.
-
Menor atractivo.
-
Cambio de piel después de la conversión.
Esos textos deben ser examinados directamente.
Sin embargo, las restricciones contra personas negras se desarrollaron principalmente mediante interpretaciones sobre Caín, Cam, Canaán y el linaje sacerdotal, no porque el Libro de Mormón identificara directamente a los africanos con los lamanitas.
La distinción hace que la crítica sea más exacta y difícil de refutar.
El Libro de Abraham
En 1835, José Smith comenzó a producir el Libro de Abraham después de adquirir papiros egipcios y momias.
Afirmó que uno de los rollos contenía escritos de Abraham. El libro fue publicado en 1842 y posteriormente canonizado dentro de la Perla de Gran Precio.
Fragmentos de los papiros regresaron a la Iglesia en 1967.
La propia Iglesia reconoce actualmente que:
-
Los caracteres conservados no mencionan a Abraham.
-
No contienen los acontecimientos narrados en el Libro de Abraham.
-
Los egiptólogos Santos de los Últimos Días y no mormones coinciden en que los caracteres no corresponden con la traducción publicada.
-
Los fragmentos forman parte de textos funerarios egipcios.
-
Fueron producidos muchos siglos después de la vida de Abraham.
La Iglesia propone varias posibles respuestas:
-
Los fragmentos conservados podrían no contener el texto que José utilizó.
-
Un rollo perdido pudo haber contenido el registro.
-
Los papiros pudieron funcionar como catalizador para una revelación no traducida literalmente de los caracteres.
-
«Traducción» podría tener un sentido revelador más amplio.
Estas posibilidades no cambian el hecho verificable:
Cuando se conserva material egipcio relacionado con una traducción de José Smith, el contenido reconocido por la egiptología no coincide con el texto que él produjo.
Este caso es particularmente importante porque las planchas del Libro de Mormón no pueden compararse con su traducción.
Los cambios del Libro de Mormón
No debe decirse que el Libro de Mormón es falso simplemente porque recibió más de cuatro mil modificaciones.
La mayoría de los cambios entre ediciones corresponde a:
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Ortografía.
-
Puntuación.
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Gramática.
-
Tipografía.
-
División de capítulos.
-
Corrección de errores de impresión.
La cantidad total no prueba fraude.
Sin embargo, algunos cambios son sustanciales:
-
«Madre de Dios» fue ampliado a «madre del Hijo de Dios».
-
«Rey Benjamín» fue sustituido por «rey Mosíah» en pasajes cronológicamente problemáticos.
-
«Blanco y deleitable» fue cambiado por «puro y deleitable».
Por tanto, la pregunta correcta no es:
«¿Cuántos cambios se realizaron?».
Sino:
«¿Qué cambios modificaron nombres, narración o significado doctrinal, y por qué fueron necesarios en un texto producido mediante revelación?».
Anacronismos e historicidad
El Libro de Mormón menciona dentro de sus periodos históricos:
-
Caballos.
-
Ganado.
-
Asnos.
-
Ovejas.
-
Elefantes.
-
Acero.
-
Espadas.
-
Trigo.
-
Cebada.
-
Sistemas políticos.
-
Grandes ciudades.
-
Ejércitos numerosos.
No todos estos elementos poseen la misma fuerza como objeciones.
Por ejemplo:
-
Existió una cebada nativa en Norteamérica.
-
Los pueblos americanos trabajaron oro, plata y cobre.
-
Los indígenas poseían escritura y libros.
-
Los perros y pavos existían antes de Colón.
Una refutación responsable debe evitar afirmaciones absolutas que la arqueología ya ha corregido.
Sin embargo, permanecen dificultades acumulativas:
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No se ha identificado ninguna ciudad como nefita, lamanita o jaredita.
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No existe una inscripción reconocida en «egipcio reformado».
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No se ha identificado una industria nefita de hierro o acero.
-
No existe evidencia aceptada de caballos domésticos durante el periodo nefita.
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La genética relaciona principalmente a los pueblos indígenas americanos con antiguas poblaciones asiáticas.
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La Iglesia no mantiene una geografía oficial del Libro de Mormón.
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El supuesto original no está disponible para comparación.
Una posibilidad aislada puede ser defendida. El problema surge cuando todos los elementos problemáticos requieren simultáneamente explicaciones especiales.
¿Hizo José Smith milagros?
La afirmación:
«José Smith nunca hizo un solo milagro».
Es demasiado absoluta.
Existen testimonios mormones que le atribuyen:
-
Sanidades.
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Profecías.
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Revelaciones.
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Discernimiento.
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Manifestaciones espirituales.
La cuestión no es si alguien contó una historia milagrosa, sino si existe evidencia suficiente para demostrar que el acontecimiento ocurrió y que confirma la autoridad profética de Smith.
No puede demostrarse una negativa universal:
«Nunca ocurrió ningún milagro».
La formulación correcta es:
No existe un milagro público, documentado y verificable de José Smith que obligue históricamente a aceptar su misión como profeta.
Además, incluso un acontecimiento extraordinario no bastaría por sí solo.
Deuteronomio 13 enseña que una señal debe ser rechazada si dirige hacia otro dios.
La doctrina se examina antes de reconocer al profeta.
Las profecías de José Smith
Tampoco debe afirmarse sin análisis que todas sus profecías fracasaron o que ninguna se cumplió.
Algunas declaraciones fueron:
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Condicionales.
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Generales.
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Relacionadas con acontecimientos previsibles.
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Interpretadas de diferentes maneras.
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Presentadas posteriormente como cumplimientos.
Otras contienen plazos o resultados que parecen no haberse realizado como fueron anunciados.
Cada profecía debe estudiarse individualmente:
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¿Fue pronunciada antes del acontecimiento?
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¿Fue publicada o documentada contemporáneamente?
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¿Era suficientemente específica?
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¿Estaba condicionada?
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¿Se cumplió dentro del plazo?
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¿El cumplimiento depende de reinterpretación posterior?
La prueba de Deuteronomio continúa siendo válida:
«Si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo […] es palabra que Jehová no ha hablado».
—Deuteronomio 18:22.
Pero ese pasaje debe aplicarse a predicciones concretas, no mediante una acusación general sin documentación.
¿Qué constituye evidencia confiable?
La lista original necesitaba mayor precisión.
Un testimonio no es verdadero únicamente porque posea muchos testigos. Muchas personas pueden compartir un error.
Tampoco es necesariamente falso porque el testigo obtenga algún beneficio. Un interés personal disminuye la independencia, pero no demuestra automáticamente mentira.
Para evaluar una revelación religiosa conviene considerar:
Correspondencia con la revelación anterior
Dios no se contradice.
«Dios no es hombre, para que mienta».
—Números 23:19.
«Yo Jehová no cambio».
—Malaquías 3:6.
Testimonio independiente
Los testimonios son más fuertes cuando:
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Proceden de personas independientes.
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No dependen unas de otras.
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Fueron registrados cerca del acontecimiento.
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Pueden ser contrastados.
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No se limitan a repetir la afirmación del fundador.
Posibilidad de comprobación
Una afirmación histórica es más sólida cuando puede examinarse mediante:
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Documentos.
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Objetos.
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Idiomas.
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Lugares.
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Fechas.
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Fuentes externas.
Profecías específicas cumplidas
Una predicción debe ser:
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Anterior al hecho.
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Clara.
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Improbable por medios naturales.
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Cumplida sin reinterpretación forzada.
Coherencia doctrinal
Una nueva revelación no puede negar:
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El único Dios verdadero.
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La suficiencia de Cristo.
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El evangelio apostólico.
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La santidad de Dios.
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La enseñanza previa que Dios mismo dio.
Credibilidad moral
El carácter del mensajero importa, especialmente cuando:
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Utiliza su posición para obtener poder.
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Oculta prácticas.
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Presiona espiritualmente a otras personas.
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Obtiene beneficios sexuales, económicos o políticos.
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Justifica sus acciones mediante revelaciones privadas.
Sin embargo, la imperfección personal no demuestra automáticamente falsedad. Los profetas bíblicos también pecaron.
La cuestión decisiva es si el dirigente:
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Se arrepiente.
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Acepta corrección.
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Habla verdad.
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Abusa de su cargo.
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Atribuye falsamente sus deseos a Dios.
La prueba de los bereanos
Los bereanos fueron elogiados porque:
«Recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así».
—Hechos 17:11.
No aceptaron la enseñanza únicamente porque Pablo:
-
Hablara con autoridad.
-
Produjera emociones.
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Afirmara recibir revelación.
-
Se presentara como apóstol.
Examinaron sus palabras mediante las Escrituras.
Si la predicación de Pablo podía ser examinada, con mayor razón deben examinarse:
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José Smith.
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El Libro de Mormón.
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Doctrina y Convenios.
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La Perla de Gran Precio.
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Los profetas mormones actuales.
El evangelio apostólico
Pablo resumió el evangelio:
«Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y […] fue sepultado, y […] resucitó al tercer día».
—1 Corintios 15:3-4.
El evangelio anuncia:
-
La santidad de Dios.
-
El pecado del ser humano.
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La muerte sustitutiva de Cristo.
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Su resurrección corporal.
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El perdón.
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La justificación por gracia mediante la fe.
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La reconciliación con Dios.
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La vida eterna en Jesucristo.
El mormonismo conserva muchas de estas palabras, pero añade:
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Una apostasía total.
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Nuevas Escrituras.
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Un profeta restaurador.
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Dos sacerdocios institucionales.
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Una Iglesia con autoridad exclusiva.
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Bautismos válidos solamente bajo esa autoridad.
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Investiduras templarias.
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Sellamientos matrimoniales.
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Bautismos por muertos.
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Tres grados de gloria.
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Exaltación hasta llegar a ser como Dios.
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Profetas vivientes que continúan recibiendo revelación universal.
La Iglesia declara que las ordenanzas y los convenios administrados por su sacerdocio permiten recibir:
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El Espíritu Santo.
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Poder del templo.
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Sellamiento eterno.
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La promesa de vida eterna.
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La plenitud de las bendiciones del Padre.
Este no es solamente el evangelio apostólico expresado con palabras distintas. Es un sistema sacramental e institucional añadido posteriormente.
Pablo advirtió:
«Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema».
—Gálatas 1:8.
La mención de un ángel es especialmente relevante.
Una aparición angelical no demuestra automáticamente que el mensaje sea verdadero. El mensaje del ángel debe ser examinado mediante el evangelio ya revelado.
¿Es una secta?
No toda doctrina equivocada convierte automáticamente a una organización en secta.
Debe distinguirse entre:
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Error doctrinal.
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Herejía acerca de Dios o del evangelio.
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Sectarismo institucional.
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Prácticas de control.
El carácter sectario del mormonismo aparece en la combinación de los siguientes elementos:
Autoridad exclusiva
La organización afirma ser la única Iglesia de la tierra con autoridad sacerdotal.
Restauración indispensable
Todas las demás iglesias son consideradas carentes de la plenitud de autoridad y ordenanzas.
Salvación vinculada a la institución
La exaltación depende de ceremonias que solamente su sacerdocio puede administrar.
Profeta universal
El presidente de la Iglesia es la única persona autorizada para ejercer todas las llaves sacerdotales.
Escrituras adicionales
La Biblia queda subordinada a libros y revelaciones producidos por José Smith.
Prueba subjetiva
El testimonio interior del Libro de Mormón puede colocarse por encima de dificultades históricas o textuales.
Protección circular de la autoridad
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El libro confirma al profeta.
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El profeta confirma al libro.
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La Iglesia interpreta ambos.
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La experiencia espiritual confirma a la Iglesia.
Reinterpretación posterior
Cuando una enseñanza anterior es abandonada, puede ser reclasificada como:
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Opinión humana.
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Comprensión limitada.
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Práctica temporal.
-
Revelación progresiva.
Mientras tanto, la autoridad institucional permanece intacta.
Este sistema dificulta que el miembro permita que una evidencia externa corrija la conclusión previamente aceptada.
Correcciones principales al texto original
Para mantener una refutación responsable, deben corregirse las siguientes afirmaciones:
Cifra de miembros
No son alrededor de catorce millones. La Iglesia declaró 17 887 212 miembros registrados al finalizar 2025.
Cantidad de misioneros y conversos
No deben utilizarse cifras antiguas de cincuenta mil misioneros y doscientos cincuenta mil conversos. En 2025 se declararon 78 596 misioneros de enseñanza y 385 490 bautismos de conversos.
Planchas, no tablas
José Smith habló de planchas de oro.
Moroni
No está demostrado que muriera cerca de la casa de José Smith.
Testigos
José no fue el único que afirmó ver las planchas; existieron tres y ocho testigos, aunque su independencia y la naturaleza de sus experiencias deben examinarse.
Sacerdocio
José Smith no fue el único que posteriormente podía imponer manos. El sistema permitía conferir autoridad a otros bajo sus llaves.
Dios y la humanidad
La doctrina oficial no enseña claramente que Dios engendrara carnalmente a todos los espíritus humanos.
Jesús y Lucifer
El mormonismo los coloca dentro de una existencia premortal, pero no los presenta como iguales. Jesús es considerado Primogénito y Salvador; Lucifer es el hijo rebelde.
Biblia
Los mormones no afirman que toda la Biblia sea falsa. La aceptan «hasta donde esté traducida correctamente», junto con otras Escrituras.
Matrimonios de José Smith
No fueron exactamente veintisiete. La Iglesia reconoce más de treinta sellamientos.
Condena judicial
El desenlace de 1826 no está completamente establecido debido a la pérdida del expediente.
Personas negras
No estuvieron excluidas de ser miembros. Fueron excluidas del sacerdocio y de ordenanzas del templo desde mediados del siglo XIX hasta 1978.
Milagros
No puede demostrarse una negativa universal. Debe decirse que no existe un milagro público verificable que obligue a aceptar su misión.
Profecías
Deben examinarse individualmente. No todas pueden ser declaradas fallidas sin analizar contexto, plazo y condiciones.
Cambios del Libro de Mormón
La cantidad total no demuestra falsedad; deben estudiarse los cambios sustanciales.
Estas correcciones no defienden al mormonismo. Eliminan exageraciones para que la refutación descanse sobre hechos verificables.
Conclusión
El mormonismo depende históricamente de las pretensiones de José Smith.
Si Smith fue verdaderamente llamado por Dios, entonces:
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La Primera Visión ocurrió.
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Moroni apareció.
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Las planchas existieron.
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La piedra produjo una traducción divina.
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El Libro de Mormón es un registro antiguo.
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El sacerdocio fue restaurado.
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La Iglesia desapareció previamente.
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Las nuevas Escrituras son inspiradas.
-
Los profetas sucesores heredaron autoridad.
Pero si José Smith no fue profeta, toda esa cadena queda sin fundamento.
La evidencia muestra que:
-
José Smith practicó la búsqueda de tesoros mediante una piedra vidente.
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Utilizó esa misma clase de instrumento para dictar el Libro de Mormón.
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Las planchas no están disponibles.
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El idioma original no puede examinarse.
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El libro contiene numerosos problemas históricos y textuales.
-
El Libro de Abraham no corresponde con los caracteres egipcios conservados.
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José introdujo secretamente más de treinta uniones plurales.
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Profetas posteriores enseñaron doctrinas raciales que la Iglesia actual repudia.
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La teología mormona acerca de Dios se desarrolló profundamente después de 1830.
-
La organización reclama autoridad exclusiva sobre ordenanzas necesarias para la exaltación.
La Biblia, en cambio, enseña que Dios no necesitaba restaurar un evangelio desaparecido.
Cristo prometió preservar su Iglesia.
Su sacerdocio permanece eternamente.
Su sacrificio fue suficiente.
Su Palabra continúa dando testimonio de él.
La salvación no depende de aceptar:
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A José Smith.
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El Libro de Mormón.
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Un sacerdocio restaurado.
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Un templo mormón.
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Una investidura.
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Un sellamiento.
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Un profeta estadounidense del siglo XIX.
Depende de Jesucristo:
«Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo».
—Hechos 16:31.
«Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe».
—Efesios 2:8-9.
«Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre».
—1 Timoteo 2:5.
José Smith añadió nuevas Escrituras, nuevos sacerdocios, nuevos templos, nuevas ceremonias y nuevas condiciones de exaltación.
El evangelio apostólico dirige al pecador a un solo Salvador.
Por eso, el mormonismo no debe ser evaluado por la sinceridad de sus miembros, el tamaño de su organización o la intensidad de una experiencia espiritual.
Debe ser examinado mediante:
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La Biblia.
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El evangelio apostólico.
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La historia.
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Sus propios documentos.
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La evidencia disponible.
Cuando se realiza ese examen, no aparece como la restauración de la Iglesia de Jesucristo, sino como un movimiento religioso del siglo XIX que utilizó lenguaje cristiano para construir un sistema doctrinal y autoritario diferente del evangelio entregado una vez a los santos.
«Que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos».
—Judas 3.